2013, un año para la revuelta

La actual situación política continúa caracterizada por el avance de la crisis. Las consecuencias de los recortes no marcan el camino hacia la salida de la misma sino que socializan la miseria a la vez que extienden un devastador proceso de privatizaciones en servicios públicos como la sanidad y la educación. En este nuevo periodo que se abre deberemos tener en cuenta elementos clave como el éxito de la huelga general del pasado 14N, el pulso soberanista en Catalunya, el significado del nuevo decreto sobre los desahucios, la aprobación de la LOMCE, el ataque frontal a la sanidad pública en la Comunidad de Madrid y la más que probable reforma de las pensiones y la edad de jubilación.

Vemos cómo la coexistencia y retroalimentación de las diferentes luchas sectoriales que han venido desarrollándose durante estos últimos meses ha conseguido contagiar un sentimiento de solidaridad entre la mayoría de la población. Resulta necesario avanzar hacia la unidad de este tipo de conflictos, persiguiendo que todas estas mareas confluyan en un gran tsunami contra los recortes. En este sentido, cobra particular importancia insistir en las reivindicaciones que conectan estos conflictos cercanos y tangibles con las contradicciones más chirriantes del régimen. Si continuamos estirando del hilo de los recortes, nos toparemos irremediablemente con el nudo gordiano de la deuda; un nudo que resultará imposible deshacer si no es cortándolo por la mitad, pues representa la prueba de un crimen original, de un asesinato premeditado, de un homicidio social. Es el punto de partida de una investigación policiaca en donde unos sicarios sociales han conseguido hacernos creer que llevábamos tiempo ‘viviendo por encima de nuestras posibilidades’, volcando sobre el 99% este sentimiento de culpa con el que justificar unas políticas de austeridad que pretenden subyugarnos y favorecer el enriquecimiento asimétrico y desproporcionado del 1%.

Ante una coyuntura de estas características, su respuesta no será muy diferente a la doctrina del “shock” que han venido aplicando hasta ahora y con la que persiguen un objetivo claro, el de amplificar el sentimiento de conmoción y confusión que existe entre la población. Continuarán aumentando la represión contras las resistencias, demostrando así la debilidad de un desgastado gobierno del PP que incrementa los niveles de coerción a base de porra y con el objetivo de esconder su crisis de legitimidad. Pero hemos de convencernos de que su ataque hacia lo público, lo común, lo que es de todas, es su alternativa, pero no la única alternativa.

El 2013 será un año de tiempos difíciles, pero también un año de oportunidades en el que, si conseguimos vencer a la desmoralización y al escepticismo que nos pretenden imponer, volveremos a ser conscientes de que todo es aún posible. Este año toca agarrarnos fuertemente a esas pequeñas victorias que conectan con las aspiraciones más globales. Toca desear lo inimaginable, combatir lo agonizante, convertirnos en pensadores de lo utópico, activistas de lo [im]posible y militantes de lo cotidiano. Este año toca cambiar el mundo.

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